Tectonías, formas mínimas. Recorren el camino del habitar, invocan la arquitectura esencial (tectos). Pretenden celebrar la máxima sofisticación espacial, el culmen, la atmósfera más conseguida.
En las esculturas de hormigón y escayola Arkitektons se celebra la arquitectura imaginaria de Malevich: cada forma, única, sugiere volúmenes imposibles y silenciosos, mientras un guiño al laboratorio de tizas de Oteiza y al constructivismo vasco rinde homenaje a la experimentación, la geometría y la imaginación del espacio.
Fogar, del castellano antiguo hogar, homenajea los elementos más esenciales del hogar —mesa, silla, taburete— transformándolos en formas y colores imposibles, que evocan la sencillez, la calidez y la autenticidad del fuego cotidiano.
Dentro del cuerpo de obra, las 'Estancias' varían según el número de capas y separaciones, alternando piezas volumétricas con otras de relieve sutil.
Fotografías de sección realizadas por Mara Alonso.